Carlos Fuentes y el Mayo francés

—Dicen que vivimos en la sociedad de la abundancia, pero en la Universidad solo hay abundancia de alumnos y carencia de todo lo demás. En 1945 había unos ciento veinte mil estudiantes en las universidades francesas (…). No cabemos en las aulas y debemos escuchar las clases desde los corredores, a través de un sistema de magnavoces. Más de treinta mil estudiantes desean utilizar la biblioteca, pero solo hay cupo para quinientos lectores. Nos vemos obligados a leer y preparar clases y exámenes en los cafés, en los jardines públicos (cuando el tiempo lo permite) o en los cuartos de criada que nos alquilan en el Barrio Latino por 250 francos al mes. En estas circunstancias, hemos perdido el contacto con los profesores. Casi todos se limitan a dictar la misma cátedra desde hace treinta años, sin que el alumno tenga la menor posibilidad de poner en duda esa enseñanza casi siempre periclitada, rara vez revisada o puesta al día. El trabajo de seminarios es prácticamente desconocido. La iniciativa del estudiante es desanimada; la mayoría no lee libros, solo los apuntes mimeográficos para pasar exámenes a fin de año. El objeto de la actual Universidad es memorizar una cultura muerta dentro de un sistema de remoto paternalismo. Es decir: la Universidad está hecha a la imagen del Estado burgués.

—¿Qué proponen ustedes para remediar esa situación?

—A un nivel inmediato, la reforma universitaria. Una relación nueva, no jerárquica, entre estudiantes y profesores. La Universidad es un reflejo de la vieja estructura napoleónica de las instituciones públicas: un centralismo jerarquizado, donde todo proviene, como un don gracioso, de arriba hacia abajo. Proponemos comisiones mixtas de profesores y estudiantes a fin de discutir la forma y el contenido de la enseñanza. Gracias a la revolución, se ha conquistado ya una base de cooperación, nos acercamos a procedimientos de reciprocidad y respeto. Queremos una gestión paritaria de la Universidad. No que nos «enseñen», sino ejercer un control real sobre la enseñanza a fin de adquirir una cultura que vaya más allá del comercio o de la especialización. Queremos un nuevo contrato de enseñanza, pruebas de control en vez de exámenes, con participación de estudiantes en el jurado. Queremos instituciones más ligeras, renovables, abiertas y modernas y esto no solo por razones intrínsecas, sino en beneficio del estudiantado de origen obrero. Actualmente solo el 20 por ciento de los estudiantes universitarios son hijos de obreros.

Carlos Fuentes, Los 68. París-Praga-México, Buenos Aires, Debate, 2005.

El pensamiento revolucionario del Mayo francés se plasmó a través de grafitis y carteles que inundaron las calles de París.

1. ¿A qué movimiento se lo denominó Mayo francés? ¿Quién lo conformó? ¿Qué ideas defendía?

2. ¿Cuáles eran las exigencias que presentaban los estudiantes en 1968 según este texto de Carlos Fuentes?

3. ¿Cuáles otras exigencias agregarías vos en la actualidad?

Si necesitás entregar esta actividad como tarea, sacá una captura de pantalla y enviásela a tu docente.

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